Lince

Alternativas al vigilabebés: qué opciones tienes

El vigilabebés de toda la vida cumple, pero se ha quedado corto. Hoy tienes alternativas que ven al bebé en vídeo, te avisan al móvil y te dejan hablarle. Repasamos las opciones para que elijas con criterio.

En resumen: tienes tres caminos: el vigilabebés clásico (sencillo pero limitado), las apps con un móvil viejo (baratas pero engorrosas) y la cámara WiFi, que es lo más completo: imagen 2K, audio y avisos al móvil.
Cámara WiFi como alternativa al vigilabebés vigilando la cuna del bebé
Una cámara WiFi hace de vigilabebés y te deja ver al bebé desde el móvil.

1. El vigilabebés clásico

Es el aparato de siempre: una unidad junto a la cuna y otra que llevas tú. Los hay solo de audio y con pantalla de vídeo. Funciona por radio, sin depender del WiFi, y es muy fácil de usar.

Sus límites: el alcance es corto (unas habitaciones de la casa), la imagen suele ser de baja calidad y no puedes verlo desde fuera de casa. Si sales al portal o al jardín, muchas veces te quedas sin señal.

2. Apps con un móvil viejo

Otra alternativa es reutilizar un móvil antiguo con una app de vigilancia y dejarlo apuntando a la cuna. Es barato si ya tienes el teléfono, pero tiene inconvenientes: el móvil hay que dejarlo enchufado y bien colocado, la app puede cerrarse sola, no tiene buena visión nocturna y no está pensado para estar encendido día y noche. Es un apaño, no una solución cómoda.

3. La cámara WiFi (la opción más completa)

Una cámara WiFi hace de vigilabebés y va mucho más allá. La colocas apuntando a la cuna y ves al bebé en vídeo nítido desde el móvil, estés en el salón, en el portal o en el trabajo. Sin límite de distancia mientras haya internet.

La cámara Lince 2K reúne todo esto y graba en tarjeta microSD sin cuotas mensuales, así que la usas como vigilabebés sin pagar suscripciones. Y cuando el peque crezca, te sigue sirviendo para vigilar la casa.

Ese es, quizá, el mayor argumento a favor de la cámara frente al vigilabebés clásico: no se queda obsoleta. Un vigilabebés lo acabas guardando en un cajón en cuanto el niño duerme del tirón. Una cámara WiFi cambia de misión contigo: primero vigila la cuna, luego el cuarto de juegos y más adelante la entrada, la mascota o a un familiar mayor. Pagas una vez y la aprovechas durante años.

Un vigilabebés que crece contigo

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Cómo elegir entre las tres opciones

Para decidir, piensa en tres cosas: hasta dónde necesitas llegar, qué quieres ver y cuánto tiempo lo vas a usar. Si solo quieres oír al bebé desde la habitación de al lado y nada más, un vigilabebés clásico de audio te vale. Si quieres imagen pero de vez en cuando y ya tienes un móvil viejo por casa, una app puede sacarte del apuro. Pero si buscas ver al bebé en buena calidad, hablarle, recibir avisos y poder comprobarlo también desde fuera de casa (y que el aparato te dure años), la cámara WiFi es la opción que más rendimiento te da por lo que cuesta. Es, además, la única que sigue siendo útil cuando el bebé crece y se convierte en una cámara para vigilar la casa entera.

Preguntas frecuentes

¿Es seguro usar una cámara WiFi con un bebé?

Sí, siempre que uses una contraseña fuerte en la app y en tu WiFi. Colócala a una distancia prudente de la cuna, como cualquier vigilabebés con pantalla.

¿Y si se cae el WiFi?

Mientras no haya conexión no verás el vídeo en el móvil, igual que un vigilabebés se queda sin señal fuera de alcance. En casa la cobertura suele ser estable.