Lince

Cámara para vigilar a la empleada del hogar: qué dice la ley

Tener una persona trabajando en casa y una cámara puede convivir sin problema, pero hay una regla de oro: informar. Aquí te explicamos, en cristiano, qué puedes hacer y qué no con la videovigilancia y la empleada del hogar.

En resumen: puedes tener cámaras en tu casa aunque venga una empleada del hogar, pero como norma debes informarla previamente. No se graba de forma oculta ni en baños o dormitorios, y el audio mejor apagado si hay dudas.
Cámara de vigilancia en un hogar con personal doméstico e información previa
Con personal en casa, informar es la clave.

Lo primero: informar siempre

Es el punto que más se repite y el más importante. En tu vivienda puedes tener cámaras, pero a la empleada del hogar hay que informarla previamente de que existen. La videovigilancia oculta al personal doméstico no es la forma correcta de hacerlo. Lo esperable es decírselo de forma clara y desde el principio: que hay cámaras, en qué zonas están y para qué. Comentarlo el primer día y dejarlo por escrito ayuda a que todo quede claro para ambas partes.

Esta guía es información general, no asesoramiento legal. La normativa laboral y de protección de datos puede cambiar y cada caso es distinto. Ante dudas, consulta la web de la Agencia Española de Protección de Datos (aepd.es) o a un profesional.

Dónde NO se puede grabar

La cámara está para la seguridad de tu casa y, como mucho, para ver zonas comunes de trabajo, no para vigilar cada gesto de quien trabaja contigo.

El tema del audio

Grabar sonido tiene reglas más estrictas que grabar solo imagen, porque puede captar conversaciones privadas. Por eso muchas cámaras permiten desactivar el audio. Si en tu casa trabaja otra persona, lo más prudente suele ser tener el sonido apagado y quedarte solo con la imagen, salvo que haya un motivo claro y lo hayas informado.

Proporcionalidad: ni de más ni de menos

Otra idea que conviene tener presente es la de proporcionalidad. Una cosa es tener una cámara de seguridad en el recibidor o el salón, y otra muy distinta llenar la casa de cámaras enfocando cada rincón donde trabaja una persona. Cuanto más justificado y limitado sea el uso, mejor. Piensa en para qué la necesitas de verdad y coloca lo mínimo que cumpla ese objetivo.

Piensa también para qué usarás las grabaciones y durante cuánto tiempo las guardas: lo razonable es conservarlas solo el tiempo necesario y no acumular imágenes sin motivo. Un uso medido y bien explicado da tranquilidad a las dos partes y evita que la cámara se perciba como un control excesivo sobre quien trabaja en tu casa.

Cómo hacerlo bien, en resumen

Una cámara sencilla y flexible

Para el hogar no necesitas un sistema complejo. Una cámara de interior como la Lince 2K te permite exactamente lo que necesitas: imagen 2K, giro 360°, visión nocturna y, sobre todo, la opción de activar o desactivar el audio según el caso. La colocas en la zona común, la conectas al WiFi y la controlas desde el móvil.

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Preguntas frecuentes

¿Puedo grabar a la empleada del hogar?

En tu vivienda puedes tener cámaras, pero como norma debes informarla previamente. No se graba de forma oculta al personal doméstico, ni en baños o dormitorios.

¿Tengo que informarla de que hay cámaras?

Sí. Informar de forma previa y clara es lo esperable: decirle que hay cámaras y en qué zonas. Lo habitual es comentarlo el primer día y dejarlo por escrito.

¿Puedo grabar también el sonido?

El audio tiene reglas más estrictas que la imagen. Muchas cámaras permiten desactivarlo y, donde trabaja otra persona, suele ser lo más prudente tenerlo apagado.