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Qué tarjeta microSD necesita tu cámara de vigilancia

Comprar la tarjeta microSD equivocada es uno de los errores más típicos: la cámara la rechaza, se llena en dos días o se estropea al poco tiempo. Elegir bien es fácil si sabes en qué fijarte. Aquí te contamos qué capacidad, velocidad y tipo te conviene para grabar sin cuotas ni sustos.

En resumen: para una cámara de vigilancia elige una tarjeta microSD Clase 10 (U1 o U3), de entre 32 y 128 GB según cuánto quieras conservar, y de una marca fiable. Si vas a grabar en continuo, mejor una de alta resistencia. Revisa siempre el máximo que admite tu cámara.
Tarjeta microSD junto a una cámara de vigilancia de interior
La microSD correcta te deja grabar sin cuotas mensuales.

Por qué la cámara necesita una microSD

La gracia de una cámara con ranura para tarjeta microSD es que grabas en local, dentro de tu propia casa, sin pagar suscripciones mensuales a ninguna nube. Metes la tarjeta, la cámara guarda ahí el vídeo y tú lo revisas cuando quieras desde la app. Es la opción más económica a largo plazo y también la más privada, porque tus grabaciones no salen de casa. Eso sí, para que funcione bien hay que poner la tarjeta adecuada.

Velocidad: fíjate en la Clase 10

La velocidad es lo primero, porque el vídeo se escribe sin parar y una tarjeta lenta pierde fotogramas o da errores. Lo que debes buscar:

No hace falta la tarjeta más cara ni la más rápida del mercado: con Clase 10 y U1/U3 vas sobrado para una cámara de interior.

Capacidad: ni corta ni pasada

Aquí la clave es cuánto quieres conservar. Cuando la tarjeta se llena, la cámara suele borrar automáticamente lo más antiguo y seguir grabando encima, así que nunca se queda parada. Como orientación:

Antes de comprar, mira el máximo que admite tu cámara en el manual: poner una tarjeta más grande de la cuenta puede hacer que no la reconozca.

Alta resistencia si grabas en continuo

Una tarjeta normal está pensada para fotos y vídeos ocasionales, no para escribir las 24 horas. Si vas a grabar en continuo, invierte en una microSD de alta resistencia (las de videovigilancia): soportan muchísimas más horas de escritura y te durarán bastante más. Para grabación solo por movimiento, una Clase 10 de marca conocida cumple de sobra.

Consejos para acertar

Compra siempre de una marca fiable y en un punto de venta de confianza, porque el mercado está lleno de tarjetas falsas que dicen tener más capacidad de la real. Al insertarla por primera vez, formatéala desde la propia app de la cámara para que quede en el formato correcto. La cámara Lince 2K graba en microSD sin cuotas: pones la tarjeta, la formateas desde la app y ya tienes tu grabación en local funcionando.

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Preguntas frecuentes

¿Qué tarjeta microSD necesita una cámara de vigilancia?

Una microSD de velocidad Clase 10 (U1 o U3) es lo recomendable para grabar vídeo con fluidez. En capacidad, entre 32 y 128 GB cubre a la mayoría. Consulta el manual de tu cámara para saber el máximo que admite y respétalo.

¿Qué capacidad de tarjeta me conviene?

Depende de cuánto quieras conservar. Con grabación por detección de movimiento, 32 o 64 GB dan para bastantes días; si grabas en continuo o quieres más historial, mejor 128 GB. Cuando se llena, la cámara suele borrar lo más antiguo y sigue grabando.

¿Necesito una tarjeta especial para grabar todo el día?

Si vas a grabar en continuo, merece la pena una microSD de alta resistencia, pensada para videovigilancia. Aguantan muchas más horas de escritura que una tarjeta normal y duran bastante más en una cámara que graba a diario.